Once años, 63 volúmenes, fue el tiempo de vida de Fairy Tail, un cómic japonés -manga-, que este 26 de julio de 2017 llegó a su fin. Debo decir que conocí la serie aproximadamente por la mitad de su tiempo de emisión, en un periodo donde consumí de forma desmedida anime, la encontré y me gustó, aun cuando está lejos de ser una cátedra de serialización, en ese entonces no me importaba, solo quería ver algo para entretenerme y, no fue hasta hace poco que reflexioné sobre su tema o caballito de batalla: habla de lo lindo y poderoso de los lazos entre familia, entre amigos.

La historia se desarrolla en un continente de fantasía, Fiore, donde la magia es un elemento natural entre sus habitantes. Cómo existe la magia, también existen los magos, usuarios de la magia (por si no sabían xD), ellos se agrupan en gremios, cual juego MMORPG, que es una especie de clan donde sus integrantes forman una comunidad, allí encuentran cobijo y cobertura, también allí pueden atender misiones que les sirven de trabajo y sustento, en esos gremios crían sus lazos de amistad hasta que se transforman en lazos de un profundo cariño, como de familia, uno de esos gremios es Fairy Tail, el que quizás es el más problemático entre todos ellos, pero, en esa naturaleza se desarrolla su grandeza.

Teniendo como protagonista a Natsu Dragneel y Lucy Heartfilia, que junto al gato azul y parlante Happy, viven las más diversas y fantásticas aventuras que, al final de cuentas, tienen como principal mensaje el idílico y utópico concepto de amistad, uno tan profundo que es capaz inclusive de salvar el mundo.

Cuando llevas muchos años siguiendo una historia hay un componente sentimental que te obliga a seguir acompañándola, no te importa mucho el relleno o si baja en intensidad; nos familiarizamos con el estilo del autor, tanto así que a veces te adelantas, adivinando que vendrá más adelante en el relato; los personajes dejan de ser del montón, comienzas a involucrarte con ellos, al punto de desearles bien o mal, formas parejas románticas entre ellos y desprecias a aquellos que le causan problemas o daño a tus preferidos.


Todo lo anterior te conduce inevitablemente a la nostalgia cuando llega a su fin, de hecho no escribí la mismo día en que acabo porque no sería objetivo y hoy cuando ha pasado más de una semana, sigo en el mismo pensamiento y posición: no me importó mucho lo malo del final, porque para mi fue malo, creo que no fue conclusivo, lo mínimo que esperas después de años es que las historias que se desarrollan concluyan, al menos eso espero yo, por lo tanto digo categóricamente que no quede satisfecho, sin embargo, el sentimiento de cariño opaca esta experiencia pues los personajes son queridos y como en la vida, no todo sale a tu gusto.

No sabría decir si la recomiendo o no, pues estoy decepcionado de algunos asuntos de su narrativa que a veces es poco atractiva, pero la historia general es bien entretenida, sin ser una obra maestra, cumple su función. La pregunta lógica ahora es ¿Para que escribes sobre ella si no la recomiendas? Solo puedo responder: Terminó mi serie más querida y tenía que compartirlo. Sólo quiero insistir en el hecho que el atractivo más fuerte de Fairy Tail es la construcción de relaciones entre sus personajes, que definitivamente tiene que aportar a la sociedad actual.

Finalizo diciendo que FT ofrece una visión casi inexistente de lo que en teoría debería ser una amistad o una familia, generalmente nadie se sienta a pensar que nuestros padres, hermanos, amigos, son tan falibles como nosotros, se equivocan, que nadie nos enseña a 'ser' lo que sea que estamos siendo, nos cuesta perdonar y a algunos también perdonarse. Generalmente nos vemos solos incluso en nuestras relaciones y el principal tesoro o foco de nuestro interés reside dentro de las fronteras del interés propio. La familia es lo primero y más importante, eso me enseñó mi papá y FT rescata un poco de eso, todo por la familia, incluso cuando la sangre no es lo que les une. Familia son cuando te apoyan, te levantan y te corrigen, no sirven los que están simplemente ahí, una persona parada junto a ti esperando la micro no te hace crecer, un amigo junto a ti cual estatua no aporta, solo te resta visibilidad. Creemos lazos fuertes con los que amamos, al final, después de la muerte es lo único que queda de nosotros.

Veinte años es mucho tiempo, para algunos significa toda un vida, para otros un simple recuerdo de tiempos pasados, de cualquier forma no deja de ser un tramo considerable tomando en cuenta lo corto de la vida.

En contraste y en aplicación a nuestro contexto, llevar 20 años de publicaciones es muchísimo tiempo, no hablo de Narrametrajes, sino de One Piece, un manga japonés que lleva todo este tiempo siendo serializado, desde julio de 1997, y que sus historias han inspirados series televisivas, específicamente hablamos de anime, películas, videojuegos y toda clase artículos relacionados.

No quiero entrar en detalles técnicos, en nuestro blog encontrarán otras dos publicaciones de mis queridos colegas y quizás alguno de ellos las menciona -esto en conmemoración del 20vo aniversario de esta serie- mi intención es comentar sobre este fenómeno que ha influído por tantos años a tantas personas.

Quiero contextualizar brevemente: Son un grupo de piratas, quienes tienen por capitán a Luffy, un

tarado que desea ser el Rey de los Piratas, un título que ostenta quien logre conquistar la Gran Línea, un trozo de mar gigantesco y en extremo peligroso, tanto que solo una persona lo ha conseguido.


Piensen en esto, si comienzas a leer esta historia a los 20 años, hoy ya tienes 40 y sigues acompañado por el relato de Luffy y compañía, compartiendo sus victorias e internalizando sus personajes. Durante este extenso tiempo, los Mugiwara -Sombreros de Paja- han influido a generaciones completas, creando un sub-mundo o cultura en torno a sus historias: hoy es difícil imaginar un evento del mundillo geek donde no exista una caracterización de alguno de sus personajes, es más, siendo honestos es complejo hablar de los clásicos de las series mundiales sin mencionarlos.

Tanto es el revuelo, que en Japón, un niño diagnosticado de cáncer terminal como último deseo, pidió al mangaka Eiichiro Oda, creador de la serie, que le revelase el final de la serie; se ha construido replicas del barco insignia de la tripulación; rompieron un récord mundial siendo la serie de comic con mayor cantidad de impresiones realizadas por un mismo autor (link en el final), estos entre otros logros nos hablan de lo mucho que ha impactado una mente dispuesta en muchas personas y quizás hasta en generaciones.

Para los que ya han leído mis post, bien saben que trato en lo posible, de aportar siempre un grano de arena a nuestra reflexión personal y hoy no es la excepción, miremos como un hombre contando una historia ha creado un fenómeno mundial que está lejos de su final y ha logrado influir a muchísimas personas, donde ellas construyen comunidades, amistades e invierten tiempo y recursos manteniendo viva una especie de aldea mundial que da vida trascendente a nuestra realidad a cada personaje y cada historia, me pregunto, ¿Qué podríamos hacer nosotros si estuviéramos dispuestos a salir de nuestra comodidad?



Este será el último post de One Piece en esta época. Quisimos conmemorar esta serie que podemos decir permitió que los personajes que hoy escriben en Narrametrajes y hablan en Pocametrajes, se hayan conocido.

Saludos a todos. Matta ne!

Récord Mundial:

One Piece es una historia principalmente de niveles y de ritmos. Muchas veces se puede hablar de una buena historia, cuando ésta precisamente contiene muchos niveles y cuenta con diversos ritmos. Los ritmos tienen que ver con las velocidades en que ocurren los acontecimientos y One Piece juega y se arriesga con eso. Más allá del relleno innegable de su historia, ésta se estructura con tiempos que, aunque en muchos momentos nos han parecido lentos e innecesarios, son riesgos que su autor Eiichiro Oda ha tomado. Una justificación para sus cambios de ritmo, sería que eso guarda relación con los ritmos de lo concreto, de lo real, en fin con los ritmos de nuestras vidas. A veces las historias deben tejerse con cierta velocidad, pues también deben asemejarse a lo que muchas veces deberíamos apreciar, la velocidad de nuestra propia existencia.   

Los Niveles se refieren a los grados en los cuales se desarrollan ciertas temáticas o ideas determinadas. A grandes rasgos, la historia de One Piece es simple, es la aventura y el sueño de un adolescente (Luffy) por convertirse en el Rey de los Piratas, no obstante no es solo eso, puesto que en ella misma, en su travesía, se retrata la crudeza de la vida (muertes, pérdidas, traiciones, mentiras, etc.) e innumerables veces se transforma en el espejo de lo que socialmente somos (Sistemas sociales, esclavitud, injusticias, procesos políticos e históricos, etc.)

Cuando se hace un breve escrito de una historia tan extensa, con tanta riqueza y tan atrayente como One PIece, ocurre que debes considerar límites de apreciación, pues la grandeza de su historia se basa y se me hace patente, principalmente en las incalculables lecciones y luces que me ha entregado. Y esta brevedad y esas luces me hacen necesario, referirme a continuación, a solo dos momentos, dos luces que me ha dejado la historia de Eiichiro Oda.

Muerte y Memoria…

Capítulo 145 y el Dr. Hiruluk ante la presencia del malvado rey del Reino de Black Drum, interpela a éste y sus cómplices, y les pregunta “¿Cuándo una persona muere? ¿Cuándo realmente muere una persona?” y ante muchas respuestas dichas, el Doctor se responde a sí mismo “Una persona muere cuando es olvidada”. Después de esto Hiruluk se hace explotar en razón de una idea, su sueño de sanar a su pueblo se ha encarnado tanto en sí mismo, que incluso ya no necesita seguir vivo, para que aquel ideal siga su curso. Un legado ha dejado y una voluntad ha depositado en su discípulo Tony Tony Chopper, la voluntad de volcar a lo real el sueño de una persona y el deber de mantenerlo con vida en su memoria.



Historia y Progreso…

Capítulo 524 y en una parte muy pequeña del manga se muestra a Nico Robin la arqueóloga de la tripulación de Luffy, quien ha caído en un país del East Blue. Tequila Wolf (El país de los puentes) es un país de trabajadores sometidos a construir como esclavos un mega puente capaz de conectar diferentes islas. La obra es tan omnipresente y magnánima que el pueblo mismo donde se des-viven sus constructores se emplaza en parte del mismo puente ya terminado. Esta imagen y momento me pareció una de las analogías más precisas de la pequeñez del ser humano y de la idea de Progreso. El mundo y su sistema se mueven tan amplia, independiente y ajenamente a nuestras vidas, que nuestras existencias son tan insignificantes que no podemos mirar el sentido y fin último de nuestro hacer diario. El mundo que conocemos se hace tan reducido a lo laboral, que hemos de considerar que no hay nada más allá de ello. Una imagen también se me vino a la mente, la imagen que plantea Walter Benjamin del Progreso, la de una tempestad que arrastra la historia del ser humano hacia el futuro. Si, la arrastra sin que los mismos que la generan, nosotros los seres humanos, tengan ninguna posibilidad de frenarla.




Ahora bien, el puente de One Piece construido por más de 700 años, a punta de latigazos y de generaciones enteras ya absorbidas, dejadas atrás y olvidadas por la historia, que ese puente se asemeja mucho a la historia humana, puesto que esta debe concebirse para unir y encadenar tiempos y épocas, e ir mucho más lejos que darles sentidos a los tan efímeros seres humanos.    

Son solo dos momentos de One Piece, que no acaban con la genialidad de sus mundos creados, la variedad y el desarrollo de sus personajes, la complejidad de su historia, aun por concluir, y por último, dos momentos que jamás reducirán la magia de una historia, aún en proceso de cortejo con mi existencia.  






Cuando comencé este escrito en conmemoración al aniversario número 20 del manga, me fue imposible centrar mi concentración en un tema, ya que la serie tiene una historia gigantesca llena de subtramas, una infinidad de personajes, además toca temas tan variados como la política, la corrupción, la justicia, la fraternidad, la esclavitud, la explotación infantil, el abuso de poder, pueblos originarios peleando por la tierra, etc. Entonces es complejo hablar de una serie tan grande sin perder el hilo, así que me decidí a comentar el porqué me gusta One Piece.


Historia

La serie, desde un comienzo juega con la emotividad, nos presenta historias llenas de adversidad, de injusticias, para empatizar  con el espectador, pero no son historias facilistas, es más, están muy bien narradas. Por otro lado, estas historias están llenas de detalles que si no te das cuenta al comienzo, en 10, 100 o 300 capítulos más, todo tendrá sentido. El creador, Eiichiro Oda es un tremendo contador de historias, lo hace a la perfección, ya que nada es improvisado, ningún elemento está puesto porque sí, todo tiene una simbología o un significado a futuro, y es que él tiene en mente el final en su cabeza, por eso todo calza, cada una de las historias navegan en la misma dirección, incluso las subtramas, que vienen a complementar y fortalecer todo el presente de lo que nos cuentan, incluso los flashback, ese recurso es un elemento que está presente a cada momento y sirve para profundizar, para conocer mejor a nuestros personajes, le dan coherencia al actuar actual de cada uno de ellos.

Luffy recibiendo el sombrero de paja



Aventura

One Piece, por sobre todo, es una serie de aventuras, con elementos de acción, no, no es como Dragon Ball o Saint Seiya. Aquí el mundo es uno de los principales atractivos, tenemos uno perfectamente pensado, un planeta rodeado de agua con centenares de islas repartidas y un clima tan impredecible que es casi imposible la navegación. Por eso un elemento central es el barco: el Going Merry, quien surca los mares en busca de una isla para que nuestros protagonistas avancen en sus metas y tengan su respectiva aventura. Tenemos un mar tormentoso, impredecible, tenemos la aventura en tierra, tenemos un fin al cual llegar, que es encontrar la última isla donde se dice se encuentra el gran tesoro, el One Piece. Entre medio, tenemos metas que se han ido cumpliendo, como: Encontrar un barco, encontrar tripulantes, entrar a Grand Line, visitar ciertas islas míticas, llegar al Nuevo Mundo y por supuesto, las que ya mencionamos, llegar a Raftel y descubrir qué es el One Piece.

Mundo de One Piece



Personajes

Durante estos 20 años, la infinidad de personajes que han conocido los Mugiwaras son tan diversos como imprescindibles en la formación de cada uno de ellos. fuimos testigos de orígenes muy complejos por parte de cada uno de los integrantes de la banda, también vivimos los difíciles momentos de dejar atrás a amigos, padres, hermanos, incluso nakamas, para así seguir avanzando en la vida, en cumplir las metas y los sueños de cada uno de ellos. Todo lo anterior conlleva un crecimiento, maduración y un desarrollo de personajes, muy pocas veces visto en el género del shonen.

Mugiwaras, nakamas



La vida misma

Por eso el título de la publicación es la vida misma, Luffy profesa la libertad, la igualdad y la fraternidad, ese es su estilo de vida. One Piece nos presenta la metáfora del barco y un mar tormentoso como la vida e intentar vivirla, porque no es fácil hacerlo, pero también nos motiva con las diferentes metas que tenemos y que al cumplirlas nos sentimos realizados y queremos ir por más. Sin olvidar a todas las personas que conocimos, las que nos acompañan en el día a día y las que ya no están, todos ellos influyeron e influyen en todo lo que somos ahora, la vida es aprendizaje, es una aventura,  la vida es una historia que se está contando, nosotros somos los protagonistas y dirigimos nuestro propio barco a nuestro propio One Piece.




La historia aún no termina, semanalmente continúa, hoy se cumplen 20 años desde el primer capítulo. El año pasado, en una entrevista, Eiichiro Oda dijo que la historia va cerca del 60%, en estos momentos la trama se está perfilando hacia lo que es el final.

Este escrito es un pequeño sentir de lo que representa la serie y que se profundizará aún más en un podcast que publicaremos en los próximos días.

El puño de hierro. Una adaptación audiovisual del cómic del mismo nombre, publicado por primera vez en la historieta Marvel Premiere en 1974. Tal producción fue creada por Netflix en el marco de su propio universo extendido de super héroes, hablamos de The Defenders, donde el gigante de internet juntará a sus cuatro héroes icónicos Marvel en una sola serie, estos son Daredevil, Jessica Jones, Luke Cage y Iron Fist; en todas estas historias Marvel se ha visto involucrada, por lo tanto en su narrativa es evidente un sello muy característico y que comparten estas cuatro series.

Seré sincero, como siempre, no sé bien cómo abordarla, no es mala, pero tampoco es buena ¿me entienden? Pero si es necesaria para el arco, pues es la primera donde se desarrolla de una manera más profunda la información sobre ‘La Mano’, quienes son la organización antagonista de la historia en común.


Vamos por orden que así no se entiende. Hablemos de la historia: Podemos observar dos asuntos, uno más loable que el otro, primero, la pelea entre nuestro súper héroe y sus antagonistas está bien llevada, creo que tratan de darle profundidad y la oscuridad que debe tener un miembro de The Defenders. ¿Lo logran?, es asunto de cada espectador, pero el intento está. El segundo aspecto es el siempre habitual ambiente del multimillonario de New York, no tengo nada con ellos, pero las historias poco tratan de innovar en este sentido y francamente me cansó un poco. Su narrativa es a momentos plana para mi gusto y me pasó que no me importaba mirar otra cosa y perderme algo.

Hablemos ahora de los personajes. Muy íntimamente, creo, que el problema de Iron Fist es su protagonista, pero esto es un asunto muy personal, no soy un crítico o experto, pero no me convenció, más que un monje parecía un hippie con iPhone. El resto, está bien, cumplen su cometido, inciden de forma oportuna y ofrecen aristas que dan vida al relato. De las cuatro series (hablando de los héroes The Defenders), en ésta se aprecia de forma más evidente el cruce de personajes y eso me gustó mucho, todo tiene mucho más sentido y creo que prepara de forma contundente el camino para el momento donde todos se unan con el fin de luchar contra La Mano.

Hablemos de La Mano. Digo esto porque para mi es lo más notable. Una organización tan compleja y extensa que llama la atención por sí misma. Ocurre que es acá, donde se muestra de forma más detallada lo concerniente con ellos. Sin ánimos de hacer Spoilers, tocan temas desde la división del grupo en su interior, pasando por su poder e influencias, hasta los métodos de reclutamiento. De hecho, me hubiese encantado que fueran aún más profundo en esta historia, espero sea así en las próximas entregas.


En conclusión, creo que se apuraron un poco con The Iron Fist, pero aún así lograron objetivos. Si usted me pregunta ¿La recomiendas? diría: depende. Si le interesa la historia en general, véala, se preparará para lo que viene; si no le importa lo anterior, siga su camino.

En el rollo reflexivo que trato de siempre incluir en mis escritos, de toda índole no solo acá, me gusta los vestigios de justicia social que se toca en la serie, sin duda, los poderes que gobiernan el mundo no están en los gobiernos, sino en los grandes grupos económicos y es un asunto que tocan de forma abierta pero, no lo desarrollan. ¿Cómo aplicamos esto? no se trata de dar limosnas cada vez que podamos, se trata de ser justos en cómo vivamos, justos con nosotros y con los demás, no colarse en las filas, considerar al resto en nuestras decisiones, etc, somos una colectividad gigante, queramos o no, lo que hagamos afecta a los que están a nuestro lado.

Saludos desde donde estoy. :D

PS: el link a IMDb para los full créditos de la serie: http://www.imdb.com/title/tt3322310/fullcredits

Triler:




Este comentario contiene la dosis mínima de spoilers (0.01%) para poder hablar en general de la serie.

The Leftovers es una serie original de HBO, basada en la novela del mismo título del escritor Tom Perrotta, esta serie acaba de finalizar tras 3 temporadas al aire. Esta ficción estuvo por  años bajo la sombra de muchas otras más pop, como son Games of Thrones o The Walking Dead, que son las que se llevan todas las miradas, pero The Leftovers tenía un público fiel, como un culto de adoración, porque la serie así funciona, en un nivel de asombro por lo magistral en la mayoría de los episodios, por llenar un vacío emocional que muchos tenemos y por los temas que va planteando, por acompañarnos en el duelo, en el más amplio sentido de la palabra. pero primero, ¿de qué va The Leftovers?
La historia comienza 3 años después de que el 14 de octubre el 2% de la población mundial (140 millones de personas) desaparece sin dejar rastros, se desvanecen, nadie sabe dónde fueron, tampoco dónde están y es entonces donde la serie comienza.
La pregunta no es dónde están o qué pasó, si no, qué pasó con lo que quedaron.
A diferencia de otras, como Lost, que se centraba en los que estaban perdidos, ésta se enfoca en los que quedan, en las familias que quedaron atrás, entonces múltiples formas de interpretación a ese fenómeno nacen, y otras múltiples formas de llevar la ausencia se crean, llevar una pérdida no es fácil, las personas siempre quieren olvidar o por lo menos superar el hecho, otras buscan donde sea para hallar a sus familiares, en esos hechos The Leftovers nos cuenta una historia humana, de desesperación para salir adelante, sobre enfrentar la pérdida y no sólo con un matiz, sino que nos habla de la pérdida en muchos niveles más.



A lo largo de 3 temporadas, la serie nos presenta situaciones impresionantes, personajes perfectamente construidos y variados, además de múltiples interpretaciones para que sólo el espectador pueda escoger en qué creer.
Obviamente, una de las explicaciones más lógicas a todo lo que ocurrió es la religión, existen otras interpretaciones como las científicas, climáticas, geopolíticas o demoniacas, pero la gran mayoría de las personas se cobijan en la fe, y dentro de la desesperación de encontrar refugio o una respuesta, los mesías surgen y las personas sólo quieren creer en algo que los alivie un poco del dolor que sienten, la fe y la creencia es uno de los ejes de la serie, porque en la adversidad necesitamos creer en algo.


Como grandes ejemplos, tenemos el personaje de Wayne, un ser enigmático que se dice que con su poder (abrazos) puede extraer todo el dolor que sienten las personas que han perdido a alguien en la vida, detrás de eso existe un negocio y una secta, motivando a sus feligreses por el temor de un inminente apocalipsis. Ahora la interrogante que nos plantea la serie es: si realmente Wayne tiene ese poder o no, la respuesta, una vez más es que el espectador deberá responder a eso, personalmente.
Otro ejemplo de lo anterior son los Guilty Remnant o Culpables Remanentes, grandes antagonista, sin ser buenos o malos, estos son una especie de secta donde visten de blancos, toman el voto de silencio y fuman a cada momento, su misión es la de recordar. Pero no sólo para ellos, sino hacerles recordar a los demás lo ocurrido, que la familia no existe más y no hay nada más terrible que el olvido. Una intención para nada superficial, que es más compleja de lo que se podría explicar en este post.




La complejidad de los personajes hacen de esta una gran serie, y hablo de complejidad, ya que se necesitan ciertos capítulos exclusivos para meterse, literalmente, en la mente de los personajes, como la de nuestro protagonista Kevin Garvey, un tipo mentalmente desquilibrado desde el punto de vista clínico, porque por otro lado es un tipo con ciertos poderes, eso depende de todo el mundo que lo acompaña en la historia, en especial de un pastor cristiano que cree en su amigo y poco a poco le da la connotación de mesías, salvador del inminente fin del mundo. En la otra vereda está la  ex esposa, que desde su punto de vista psiquiátrico, piensa que ambos están trastornados e intenta hacerles entrar en razón, mientras el mundo se prepara para el fin del mundo o por lo menos eso está sucediendo en la mente de millones de personas, también puede ser que los hechos que ocurren alrededor,sean producto de una histeria colectiva.
Por eso The Leftovers nos hace creer y cuestionarnos, para volver a creer en la Ascensión, en el próximo diluvio, en el nuevo mesías llamado Kevin, para luego tomarse una pausa, respirar y preguntarnos si realmente eso está pasando, o el mundo se volvió loco, considerando el hecho que ocurrió hace años donde 140 millones de personas desaparecieron. Todo lo anterior, incluso el cuestionamiento es aplicable para nuestra realidad





En paralelo a todo lo anterior, esta ficción demuestra ser una especie de terapia, nos acompaña, nos prepara, plantea temas sobre la pérdida, porque ya , mucho antes del hecho de la premisa, los personajes ya estaban perdidos entre sí, y ese acto del 14 de octubre sólo fue excusa en algunos para tomar decisiones que se venían pensando con antelación, entonces es ahí donde se refleja la serie en la sociedad, es una especie de espejo, donde más allá de la ficción, tenemos personajes y hechos completamente reales de una complejidad dignas de una mente ligeramente estresada como la nuestra o como la de algunos amigos o conocidos.

El final
El final es fiel a su estilo, uno artístico, conceptual y de fe, porque al final sólo hacemos real lo que queremos creer y a pesar de que perdimos personas en la vida, todo lo que queda son sobras, (leftovers) migajas de lo que fuimos, pero entre todas esas sobras, podemos juntarnos y hacernos compañía.




Que quede claro que The Leftovers es un joya, si no, no hubiera escrito tanto de ella, pero también dejar en claro que no es para todos, esta serie es un viaje mágico llena de realidad, de cruda realidad, de desesperación que busca hacer sentir, cuando ya no hay nada; ni recipiente ni contenido.



Destacado
  • La música de Max Richter, es terriblemente dolorosa y hermosa, desesperante en ciertas ocasiones, le da toda la atmósfera.
  • Los protagonistas, Justin Theroux y Carrie Coon, tremendos, ella más que él, por razones personales.
  • El guion es magistral, pareciera que en cada diálogo que entablan los personajes, nos van a contar una historia con una profundidad tal, como la misma que nos cuenta la serie.
  • El final.




Título: The Leftovers
Creadores: Damon Lindelof, Tom Perrotta
Protagonistas: Justin theroux, Carrie Coon, Amy Brenneman, Liv tyler, christopher Eccleston
Episodios: 28 capítulos en 3 temporadas
Cadena: HBO
Año: 2014 - 2017


"Que las cosas sean de una manera no quiere decir que no se puedan cambiar".

He terminado de ver la primera temporada de “Merlí” y haciendo una interpretación general de está, solo me queda esperar ver la segunda. No obstante, y en razón esencial del escrito, me referiré a la educación en tanto es un punto fundamental que se toma en la serie. Es sabido de forma superficial que la Filosofía se trata comúnmente como esa materia o disciplina loca que te hace estar en las nubes o la manera en la cual podemos hacer más complicado el mundo y las cosas. Dentro de Merlí hay tantos personajes como problemáticas, aun cuando hay una que es, desde mi punto de vista, central para la primera temporada.

Ivan (Blasco) es un estudiante que sufre de crisis de pánico lo cual lo mantiene alejado del instituto donde ocurre principalmente la historia de la serie. Este es diagnosticado con principios de Agorafobia (miedo a espacios abiertos) lo que lo mantiene encerrado en su casa. Merlí Bergeron, el profesor de filosofía y protagonista de la serie, se entera de su situación y decide ser aquel que lo ayude. La historia de Iván es la que se presenta desde un comienzo en la serie y es la presentación perfecta de lo que es “La alegoría de la Caverna” de Platón donde un grupo de hombres se mantiene prisionero en una caverna encadenados y condenados a mirar sombras que pasan repetidamente frente a ellos.
No obstante, como toda historia de ficción, debemos tomarla en serio e interpretarla según un contexto. Iván no se mantiene encadenado por cadenas sino por el miedo a los otros y al afuera, no está preso en una caverna sino en su casa y no ve sombras, sino lo que le demuestra la internet (principalmente noticias). El joven se torna la analogía perfecta de lo elementos de un mundo cada vez más patente: El temor al afuera y la negación de(l) lo otro; la búsqueda absoluta de la comodidad hogareña, evitando los peligros de lugares ajenos (y que antes eran comunes); y por último, la tragedia del ser humano que al estar expuesto demasiado a la información virtual, sus categorías de lo que es verdad o mentira, lo confiable o lo que no, se han ido erosionando.


La serie toma la historia de Iván como una de las más importantes, pues implica un grado de trabajo mucho mayor, pues no es simplemente sacarlo de la casa, sino hacer que él por si solo lo haga y más aún crearle un sentido para hacerlo. Acaso la educación muchas veces no juega a eso con los estudiantes, es decir, tratar de darles un sentido por el cual es necesario que aprendan. Merli trata de evocar en Iván y sus compañeros de bachiller aquello que muchas veces olvidamos, colocar las cosas y los problemas en contexto. Para todo esto, es necesario a veces la sospecha de nuestros valores más grandes e incluso errar, esperar, salir, caer, etc, se justifican para poder desarrollarse.

Merly (como personaje y serie) trata de aportar desde esa superficie de contradicciones que a veces puede ser la filosofía, para demostrarnos, que cada uno de los sentidos y respuestas que tiene ella, es también parte nuestra. Por fin la historia de Iván en la primera temporada de la serie, es salir esforzadamente de la caverna, pero de una primera caverna, puesto que las sombras no se hacen nocivas, solo por ser sombras, sino por ser expuestas mecánicamente siempre las mismas (mostradas en el mismo lugar y tiempo). Y acaso “lo que está afuera” ¿no tiene ese peligro? de también hacerse repetitivo y mecánico, por lo que decirse o creer estar “definitivamente” fuera, es solo estar encadenado nuevamente, pero mirando luz del sol encadenados ahora a sillas de playa y con cadenas de colores. No olvidemos, por último, que las sombras también tienen potencial de transformación (no fueron siempre lo mismo) y la caverna sólo era su refugio temporal.


Título: Merlí.

Año: 2015.

País: España.



*Disponible la primera temporada en Netflix.