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"Es verdad que "El perseguidor" se me aparece
 a mí mismo ahora como una especie de bisagra
que divide en dos lados todo lo que yo he escrito.
Al escribirlo no tenía la menor idea de que
estaba escribiendo algo diferente de lo que precedía..."
Julio Cortázar (Entrevista)

Hace muy poco releí el mini-relato "Progreso y Retroceso" de Julio Cortázar, la pregunta que me surgió fue sobre el valor de aquello que creamos. La cuestión es muy simple, todo lo que se produce, cuando se crea, se pierde o se abandona en alguna medida.  Alejandra Pizarnik alguna vez escribió sobre la relación con sus poemas “Cuando termino un poema, no lo he terminado. En verdad lo abandono, y el poema ya no es mío o, más exactamente, el poema existe apenas.”




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¿Qué significa abandonar lo que se crea? es simplemente dejarlo en libertad y que el mundo lo complete, lo termine, lo transforme e incluso le dé más vida (o muerte) que su mismo creador. En el relato de Cortázar, el invento “un cristal que dejaba pasar las moscas” también quedó en libertad y se convirtió en aquello que en primera instancia no era. Crear es dejar a merced de lo(s) humano(s), y ser consciente de lo mismo, del riesgo que se debe tener en cuenta en el ejercicio de creación.


Todo significado y sentido de nuestras creaciones se juegan más en ese futuro donde las huellas plasmadas en el presente, son expuestas y observadas ya en un trayecto visto desde en el futuro. Que nuestros actos y nuestras creaciones adquieren valor, e incluso aún tengan vida, es cuestión del tiempo, en el que las podremos mirar, y también depende de la distancia en la que nos coloquemos respecto a ellas. Como si los instantes no fueran más que postas que vistas desde el presente resultan ocultas, pero visualizadas desde el final adquieren significado.

"...es decir, escribí ese cuento sin ningún
propósito determinado que no fuera el dar salida 
a esa serie de sentimientos, de admiraciones
 y de nostalgias. Actualmente, sin embargo, 
puedo ver que ese cuento significa el acceso
 a una nueva manera de sentir la realidad
 y de moverme en ella."
Julio Cortázar (Entrevista)




Libro: Historias de Cronopios y Famas.
Autor: Julio Cortázar.





Hay amor cuando lo ojos ven distinto, cuando el mirar es indisciplinado, cuando la realidad se presenta como un simulacro que al “que ama” no le importa o no necesita enterarse. Nadie más que él puede tener, obsequiar o ejercer el amor que siente por… Esto es efecto de muchos elementos, pero es evidente que el amor le debe mucho a lo irracional y al “sesgo” emocional. Hay algo que amamos, pero que no lo vemos precisamente como los otros lo ven. He aquí lo que es en cierto caso lo que desea exponer Alejandra Pizarnik en su pequeño escrito “Un Rostro”.


Hay un rostro que necesitas mirar como el mismo respirar, aunque no lo puedes ya mirar como lo otro, pues hay una parcialidad afectiva que justamente es condición del amar mismo. No obstante, cuando ese amor ya no está, pues ¿Qué se deja aún sostener de ese amor? cuando el objeto que se mira (el rostro) pierde su brillo emocional y paradójicamente se aclara, se esclarece, se hace tan llano y sin matices, que se vuelve un rostro cualquiera que se puede al fin mirar seriamente. He ahí el punto más indicativo que ya no se ama como se intuye al final del texto de Pizarnik… 

“…y con renovada esperanza lo mires de nuevo, decidida, esta vez, a mirarlo en serio, de verdad, lo cual, y esto también lo sabes, te resulta imposible, pues es la condición del amor que le tienes”

Pero ¿Qué pasa cuando ese rostro (de golpe) se presenta llanamente junto con lo otro? ya sin nudos sentimentales, sin esas idealizaciones tan propensas del habitar amoroso. Habría que decir que en ese preciso momento, cuando el rostro del otro se ve como en “realidad se ve” para los otros (todos), hay un desmonte de la ilusión y la idealización, pero una ilusión y un ideal que era condición del amor. Precisamente es en “City Lights” de Charles Chaplin donde esa idealización del amado se presenta desde su origen y pasa por su afianzamiento…




Charlot (Chaplin) es un pobre vagabundo sin hogar que conoce y se enamora de una florista ciega (Virginia Cherrill). Su amor en cierta medida es correspondido pero bajo la condición de que la florista al conocerlo lo confunde con un millonario y Charlot impulsado por seguir un romance con ella, mantiene esa idea. Al pasar la historia y después de muchas peripecias, la florista recobra la vista y se encuentra con el Charlot vagabundo, no reconociendo obviamente a su amado en principio…



 Ella le toma las manos a Charlot y le reconoce dramáticamente… y ¿qué es lo que pasa cuando ese rostro ya puede mirarse seriamente? El qué antes amaba, en verdad ya mira, en verdad observa y ya la propia realidad deja de simular, pero la pregunta sería ¿sigue siendo ese amor posible?

TITULO: City Lights (Luces de la Ciudad)
DIRECTOR: Charles Chaplin.
AÑO: 1931.



Se espera que la lluvia pase. Se espera que los vientos lleguen. Se espera. Se dice. Por amor al silencio se dicen miserables palabras. Un decir forzoso, forzado, un decir sin salida posible, por amor al silencio, por amor al lenguaje de los cuerpos. Yo hablaba. En mí el lenguaje es siempre un pretexto para el silencio. Es mi manera de expresar mi fatiga inexpresable.
                                     "Palabras" Alejandra Pizarnik.

   Hace tiempo escuche una anécdota de Alejandro Magno. Éste cuenta que en su viaje a la india, lo hace junto con algunos sabios griegos, entre los cuales se encuentra Pirrón el escéptico y Anaxarco. En el encuentro con los sabios hindúes se hace un debate entre los pensadores de Grecia y los de la India, entre los que se encuentra un tal Calano. Ya decidido el tema del debate “El Dolor”, Pirrón toma la palabra y habla de forma extensa sobre el tema. Llegado el turno de los pensadores hindúes, toma la palabra Calano y dice “explicare lo que es el dolor” se prende fuego y mientras se quema se le oye decir “¡¡¡Esto es dolooooooor!!!” hasta que muere. Se dice que Pirrón al presenciar esta escena, decide guardar silencio por un tiempo indeterminado.
Son muchas las interpretaciones que se pueden dar de este relato, no obstante la más inquietante tiene que ver con una pregunta ¿Es el lenguaje capaz de expresar todo? Podemos partir de la idea que es evidente que todo decir, todo explicar, todo describir es incapaz de expresar ciertas profundidades o enigmas latentes del ser humano. Creo que uno de los momentos más manifiestos de esto, es en lo que sucede en el momento de la muerte. Todo decir acerca de ésta, tiene un valor minúsculo al lado de lo que ella produce o deja, lo que queda es precisamente lo que ya no puede llevarse a la palabra, por eso se corresponde con ese guardar “un minuto de silencio”.


¿Qué pasa con una actitud más contemplativa? Creo que en este caso, todo preguntar y toda reflexión acerca del dolor, solo atestiguaría y añadiría más o menos nuevas perspectivas de él, pero el sentir mismo quedaría intacto, pues la mera contemplación intelectual ni siquiera llegaría a poder dialogar con él, ya que ambos son efectos de mundos que siempre han jugado a distancia, con distantes lenguas y tonos. Esa distancia e impotencia de la reflexión intelectual y de la misma prosa son descritas muy bien en una parte del cuento “Vida de Anne Moore” de Roberto Bolaño…
 
“El resto del tiempo paso casi sin darnos cuenta. Ya no recuerdo que nos dijimos, que nos contamos, cosas sin importancia, seguramente. Luego me marche y nunca más la volví a ver. Al cabo de un tiempo recibí una carta suya, escrita en español, desde Great Falls. Me contaba que su hermana se había suicidado con una sobredosis de barbitúricos. Sus padres y el compañero de su hermana, un carpintero de Missoula, estaban destrozados y no entendían nada. Pero yo prefiero callar, decía, no tenía sentido añadir a este dolor más dolor o añadir al dolor tres enigmas diminutos…”

¿Qué pasa con la labor poética? Alguna vez Theodor Adorno proclamo la idea de que “Escribir poesía después de Auschwitz es un acto de barbarie”, pero si no es con la poesía ¿Con qué? Es evidente la imposibilidad de representación directa del dolor, pero hay formas en el lenguaje diferentes, y la poesía justamente no se crea desde la literalidad, no se enfrenta al mundo directamente, pues se camufla, sus caminos no son inmediatos, pues sabe de antemano que lo que intenta representar, se resbala y se escapa constantemente. En muchos casos son las llaves y herramientas de lo poético, las únicas posibles de acercarse a esos nudos del mundo, llamadas dolor, amor, soledad, angustia, Dios, muerte, etc. Como si la labor poética ya supiera o se escribiera de  antemano, siendo fiel a la idea que continúa en el cuento de Bolaño…

“…Pero yo prefiero callar, decía, no tenía sentido añadir a este dolor más dolor o añadir al dolor tres enigmas diminutos, como si el dolor no fuera suficiente enigma o como si el dolor no fuera la respuesta (enigmática) de todos los enigmas.”

   Creo que simplemente la poesía no pudiendo mostrarnos todo, su “suficiencia” se juega en el apunte de sus fintas lingüísticas, en ese continuo escaparse del mundo del lenguaje a través de sus mismas posibilidades, como si de lo que se tratara de hacer con la poesía, es de correr siempre las palabras a otros sentidos, es  precisamente deslimitar al mismo lenguaje desde sí mismo, es en definitiva, como algún dibujo de Alejandra Pizarnik nos pudo querer mostrar, llevar a que la misma jaula (llamada lenguaje) empiece a volar…